Subgéneros literarios:
diferencias entre novela erótica y novela porno

¿Estoy leyendo una novela erótica? O ¿acaso es porno lo que leo?

Porno y erotismo, dos subgéneros literarios que no solo en la literatura han estado enfrentándose constantemente. ¿Cómo saber cuando una obra es erótica? Y cuándo es pornográfica?

Para poder establecer claras diferencias entre ambas que ayuden a dilucidar estas dudas, es necesario primero entender a qué se refiere cada término.

¿Qué se entiende por pornografía?

La pornografía o “porno” como nos referiremos en este artículo, hace referencia a todo el material que representa actos sexuales con la finalidad de conseguir la excitación sexual de la persona.

¿Qué se entiende por erotismo?

El erotismo busca la exacerbación del deseo sexual a través de la imaginación, la fantasía y/o la estimulación sensorial. El erotismo parte de que la sexualidad es un fenómeno complejo conformado por una parte simbólica, afectiva y psicológica, en lugar de sólo meramente sexual, como lo hace el porno.

Hemos aclarado ambos conceptos, llegados a este punto, ¿cómo saber cuando se busca estimular la imaginación y los sentidos, en lugar de solo lograr mera excitación sexual?

¿Es el simple hecho de mostrar un cuerpo desnudo un acto pornográfico?

Vamos a tratar de desgranarlo un poco más.

    Liz se encuentra caminando en el centro comercial sin rumbo fijo, en eso una vitrina llama su atención, un maniquí muestra un hermoso vestido color carmesí y en ese momento Liz se da cuenta que desea ese vestido.

    ¿Qué hace que Liz desee ese vestido?

    ¿Se trata solo de su color? ¿de la suavidad de la tela? ¿Es el vestido en sí lo que desea?

    La respuesta no es tan sencilla.

 

    Hay todo un trasfondo que sucede en la mente de Liz en ese momento, que va más allá de las características del vestido. Ese día se encuentra en el centro comercial porque irá a cenar este viernes con un chico que le gusta mucho y quiere deslumbrarlo, además a fin de mes se casa una amiga, así que desea un vestido para deslumbrar en ambas ocasiones. Se imagina entrando en el restaurante mientras su acompañante se levanta de su silla sin palabras observándola de pies a cabeza. Y si todo va bien, ese mismo chico la mirará enmudecido cuando la acompañe a la boda ese mes, porque ese vestido realzará su busto y el color irá perfecto con su piel nívea y cabello oscuro.


    Este deseo entonces no se basa solo en los atributos del vestido, sino en todo el simbolismo que hay detrás. Y en función de ello estableceremos las principales diferencias entre ambos subgéneros literarios.

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Diferencias entre novela porno y novela erótica.

1. El lenguaje:

Esta es quizás la principal diferencia a simple vista tan pronto abrimos una novela, dado que cuando se trata de novela erótica, el tono y lenguaje utilizado es más sutil, dado que se busca lograr la estimulación sensorial de forma progresiva, siendo limitadas las escenas sexuales. A diferencia de la novela porno, donde el lenguaje y el tono suele ser más directo, tosco para muchos e incluso lascivo o vulgar, dado que se pretende únicamente la excitación sexual.

   

    “Oh a la mierda el papeleo.” Las palabras vienen de la nada y por instinto la agarro y empujo contra la pared. Juntando las dos manos, las paso por encima de su cabeza para que no me pueda tocar, y una vez que está segura, tuerzo mi otra mano en su pelo mientras mis labios la buscan y encuentran”.

-50 Sombras de Grey.

2. El relato:

Todo el erotismo en una novela gira en torno a un relato sin el cual, no es posible estimular los sentidos, apelar a la imaginación ni conectar con las fantasías, es a través de este relato que los personajes cobran vida y se convierten en fuentes de deseo para los lectores. Hay una trama que el lector desea seguir hasta el final, porque es la historia la que atrapa más allá de las escenas sexuales, son sus personajes, sus escenarios. Por lo que es necesario que exista una cuidada construcción de los personajes y de toda la historia.

 

    En contraposición de la novela porno, en donde hay un pobre desarrollo de los personajes y una trama casi inexistente, haciendo que el relato se convierta en un simple relleno de los actos sexuales.

3. Las descripciones:

En la novela pornográfica la narración está centrada en el acto sexual, donde suele ser detallada y descriptiva con base en los genitales. El uso de este tipo de escenas prelan a lo largo de la novela, porque es el centro de la misma.

Contrario a la novela erótica, donde estas escenas se equilibran con el resto de la trama, con escenas que se centran en acercamientos, roces y todo tipo de acciones que estimulen la imaginación y pongan a volar los sentidos de los lectores, porque la imaginación es el mayor detonador del placer.

    “Aliviando el cultivo de su boca, envuelvo mis brazos alrededor de ella. Ella abre la boca para mí mientras yo la beso, mi lengua la explorar, deleitándose con el sabor de su lujuria”.

-50 sombras de Grey.

4. El sentido estético:

La novela erótica trata al cuerpo humano y el acto sexual como una obra de arte, apelando a un sentido estético del cual carece la novela porno, donde el cuerpo es visto sin una significación más allá de la material, utilizado como un objeto en el cual satisfacerte únicamente.

    “Su boca abandona mis labios dejándome algo aturdida, aunque sus besos no se hacen esperar en otras partes de mi cuerpo. Sus labios descienden, recorriendo cada esquina de mi ser, haciéndome hervir de deseo. Su lengua se enreda en mis pezones, cuidando de no dejar desamparado a ninguno demasiado tiempo.

Cuando creo que voy a estallar de placer, migra aún más hacia el sur, deteniéndose en el vértice de mis muslos. Hace casi dos años que no tengo sexo con nadie. Hacía más de dos años que nadie me besaba hasta el alma de esta forma. Con detenimiento, con parsimonia, con respeto. Alcanzo el clímax en pocos minutos cuando su lengua da con ese botón que me hace delirar”.

– El secreto de tu nombre de Mel Urrich.

Consejos si estás pensando escribir novela erótica:

subgéneros literarios

1. Lee y lee mucho.

Así es, si quieres escribir sobre erotismo, porno, acción, suspenso o cualquier subgénero literario, comienza leyendo novelas pertenecientes a ese género. Analiza las historias, ¿cómo están construidas? ¿cómo narran las escenas? ¿Qué es aquello que te engancha de la historia?

2. Conócete:

Somos nuestra principal fuente de inspiración. ¿Qué cosas te excitan? Cuando alguien te está pretendiendo, qué hace que te atraiga en esa área. Cuando tienes encuentros sexuales ¿en dónde te enfocas? ¿Tu mente se centra en las sensaciones de tu cuerpo? ¿Acaso tu imaginación comienza a volar? ¿Qué es eso que hace que no puedas aguantar?

3. Pregúntate:

¿Cómo te gustaría que te contaran esa historia? Y ¿Cómo la contarías? Ese es uno de los aspectos que te ayudarán primero a definir si lo tuyo es el romance, el erotismo o el porno. La forma en la que te guste contar ese tipo de escenas te darán las primeras luces para encontrar tu norte. ¿Eres más de roces, olores y sensaciones? O ¿eres más visual y escenas explícitas?

Ejemplo de una escena en una novela erótica :

Sus ojos se abren por la sorpresa y, al encontrarse con los míos, ya no soy dueño de mis actos. Su mirada está turbia y diversos sentimientos se debaten en ella. No me aparta, pero tampoco se acerca. Su respiración es entrecortada y un hilo de sudor le baja por la garganta, perdiéndose entre sus pechos. Sigo su trayectoria y, cuando alzo la mirada, hay más pasión en esos feroces ojos azules de la que esta habitación puede contener. No puedo tolerarlo, así que, sin pensarlo, mi mano viaja hasta su cuello y me acerco a sus labios, que beso con deseo.

Todo el anhelo y la pasión reprimidos desde que la vi hacen implosión en ese momento.

Siento que ardo, que me quemo y cada beso lo hace peor. Ella me corresponde, excitada, y sus manos recorren mi espalda, apretándome más a su cuerpo. Caminamos hasta uno de los espejos, donde la aprisiono para colar con libertad mis manos dentro de su ropa interior. Acaricio su jugoso trasero, que he soñado tanto con tener entre mis manos, y la aprieto hasta donde mi erección crece. Ella se restriega al sentir mi dureza y empieza a quitarme la chaqueta; también la camiseta, casi sin interrumpir nuestros besos.

Su mirada está enturbiada por la lujuria, lo mismo que la mía y no soporto tenerla mucho más tiempo lejos de mí. Así que le bajo la malla deportiva, junto con la tanga de algodón, para después alzarla, apoyando su espalda de nuevo en el frío espejo. Cruza las piernas alrededor de mi cintura y se quita el top que la mantenía vestida.

Mis ojos se pasean por sus redondos senos y mi boca se hace con sus pezones. Succiono uno mientras con los dedos le doy placer al otro. Ella se retuerce jadeante. Son perfectos, ni muy grandes ni muy pequeños. Sus uñas arañan mi espalda y yo me acelero. Al levantar la mirada, ella se muerde el labio y sus manos viajan hasta mi cinturón, desabrochándome el pantalón. Alena no quiere esperar.

Yo dudo un momento sobre cómo continuar, pero ella me baja como puede los bóxers, haciendo salir mi erección. No hay tiempo para ser suaves. Saco un condón como puedo del bolsillo trasero de mi pantalón. Siempre llevo uno, aunque hace mucho que no los use yo, sino Bastian, que sale desprovisto. Me lo coloco con destreza y de una estocada estoy dentro.

Ella gime por la brusquedad, pero no se queja, sino que se aprieta más y empieza a moverse. Estoy en la gloria, sentirla contraerse alrededor de mi miembro es placentero, pero siento que necesita movimiento. Así que no la hago esperar más y me muevo con frenesí una y otra vez dentro de ella. Me araña la espalda, me muerde el hombro y gime de placer.

Sus ojos no abandonan los míos hasta que se deja ir en un orgasmo ensordecedor que es su permiso para que yo pueda llegar a mi vez. No tardo más que unos segundos en explotar. Los meses sin actividad sexual y los días deseándola se concentran, haciendo que me vacíe varias veces, al punto que siento que las piernas me fallan y casi pierdo el equilibrio.

Al levantar la mirada, la observo con expresión divertida. Ladea la cabeza y, con aire despreocupado, se aparta los rizos rojizos que tenía pegados a la cara. Se la ve salvaje, indomable e increíblemente hermosa.

—¿No me digas que ya estás cansado?

Yo me quedo sin palabras, porque en verdad lo estoy. Haber acabado tan fuerte después de tanto tiempo de abstinencia no es fácil para un hombre.

—Esto acaba de empezar —añade.

Abro la boca para decir algo ocurrente, pero estampa sus labios contra los míos, mientras su lengua se cuela dentro, en una danza erótica que envuelve la mía. He perdido la razón y toda la excitación vuelve a surgir. Ahora somos una nube de besos y de caricias, tendidos en el suelo de ese salón de espejos.

Una novela de Mel Ulrrich con el Sello Zafiro del Grupo editorial Planeta. Disponible en todas las plataformas digitales.

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