Cómo escribir una novela:
LA CONSTRUCCIÓN DE LOS PERSONAJES

Si te preguntas cómo escribir una novela, crear un personaje no es sencillo y con la práctica suele fluir solo, y la mejor forma de practicar es tomar a cada uno de nuestros personajes e imaginar que somos sus psicólogos, que queremos descubrir lo que esconde: ¿Por qué actúa de determinada manera? O ¿cómo actuaría ante determinada situación? Muchas veces por no hacer este ejercicio tenemos un personaje plano, que no avanza, que no evoluciona, que el lector no conoce ni entiende, y por ende, con el que el lector no se identifica.

Los personajes son los actores literarios que desarrollan la acción de la novela. Pueden ser reales (basado en personas que viven o han vivido realmente) o ficticios (surgidos de nuestra imaginación).

¿Cómo se clasifican los personajes en una novela?

Personaje primario o principal: es el que acumula las razones para vencer al antagonista. 

– Personajes secundarios o deuteragonistas: son aquellos que están relacionados e involucrados en forma directa con la historia, pero no son los que enfrentan el conflicto ni padecen sus consecuencias de forma directa. Sus apariciones tienen que ver con el sentido y la trama del episodio.

– Personajes terciarios: son personajes con menor importancia aparecen de forma esporádica o aunque estén presentes a lo largo de la trama sus acciones no son relevantes en el desarrollo de la historia. Estos personajes suelen ser planos.

– Personaje antagonista, o bien sea dicho, el enemigo del protagonista: es un personaje importante, representa la otra fuerza que lucha, que se opone al protagonista, el que está en contra o impide que el protagonista logre sus fines. En otras palabras, es el malo de la historia.

Los protagonistas y los antagonistas suelen ser personajes principales, ya que son quienes movilizan las fuerzas dentro del relato. En cambio, los personajes que intervienen sólo ocasionalmente o de manera tangencial en los eventos relatados, son personajes secundarios o incluso terciarios.

¿Qué son los personajes considerados como “planos”?

Son aquellos que poseen unos pocos rasgos de personalidad, lo que los hace personas simples y por consiguiente menos creíbles. Los personajes redondos son lo que buscamos en la creación de nuestros personajes, queremos que cambien la forma de pensar durante la historia, que evolucionen o incluso involucionen, pero que experimenten un cambio en su ser. 

En la misma forma de pensar, no evolucionan, por lo que no van a sorprender al lector y por lo tanto se volverán predecibles. Siendo así, un personaje plano, predecible, hará que el final que planteemos para nuestra historia pueda ser adivinado por el lector y por consiguiente pierda el interés de la lectura sin llegar hasta el final. 

Por estos motivos, nuestros personajes debe contar con las siguientes características: densidad psicológica, caracterización, verosimilitud, adecuación, lenguaje, virtudes y defectos, motivaciones y aspiraciones, carácter, temperamento y personalidad.

¿Cómo escribir una novela con personajes increíbles?

Una caracterización equilibrada implica tener en cuenta tanto los aspectos psicológicos como los físicos. No es necesario realizar una descripción detallada de cada uno de los rasgos que caracterizan un personaje, pero que sí que posea un conjunto de atributos relevantes que permita al lector identificarlo. 

Cuando nos referimos a la densidad psicológica aludimos al conjunto de emociones, sentimientos, contradicciones, etc. que son propios de un individuo y que dotan de existencia al personaje.  La densidad psicológica, dota al personaje de autonomía de modo que este deja de ser una marioneta, un artilugio del autor para convertirse en un ser humano consciente de su existencia, de su papel, del poder de sus decisiones pero sobre todo, de su capacidad de interacción con el entorno.

¡Recuerda justificar los actos de tu personaje!

Muy relacionado con lo anterior, se encuentra la adecuación. Todos los actos de un personaje necesitan poder justificarse. Un comportamiento caprichoso, ajeno a la psicología del personaje, demuestra poca habilidad en el manejo de los caracteres. Incluso, cuando el personaje presenta un comportamiento errático o impropio, el autor debe conocer la razón de su comportamiento.

Un deseo o una aspiración también es una excelente manera de definir a una persona. Según el enfoque que utilicemos podemos otorgar mayor o menor preponderancia a esta o aquella aspiración. Los resortes motivacionales que nos hacen movernos en uno u otro sentido provienen, por un lado, de nuestras convicciones y de nuestra personalidad. Lo que nos impulsa a tomar riesgos, a enfrentarnos al peligro, a cambiar nuestras vidas tranquilas y apacibles no son otra cosa que los deseos y las aspiraciones. En la medida en que sepamos mostrar al lector los deseos y aspiraciones de nuestros personajes ganaremos en verosimilitud.

No menos importante es el papel que juega el lenguaje utilizado, sobre todo si quieres descubrir cómo escribir una novela. No hablamos ya de que el mismo sea adecuado a la educación y al estrato social al que pertenece el personaje, sino de que nuestro análisis abarcará los ámbitos: textual, léxico, semántico y pragmático, por considerar este enfoque más enriquecedor y profesional, aunque sin tocar aspectos como la sintaxis por estimarla de conocimiento más general.

Consejos para evitar que tus personajes sean planos

1. El personaje debe tener obstáculos que superar.

Los personajes que tienen todo lo que necesitan y logran todo lo que quieren son aburridos. Debe luchar por superarse a sí mismo o a las circunstancias, alcanzar objetivos. No importa si no los alcanza, o si en el camino descubre que es otro, pero debe tener un propósito. Y el camino para alcanzarlo debe ser accidentado.

2. Cuidado con los traumas.

No es necesario que un personaje arrastre un trauma para ser interesante. Que tenga un pasado, no es malo, pero no tiene que ser un pasado traumático. La mayoría de las personas son guerreras, resilientes, luchadoras y no porque tengan un pasado traumático.

3. Documentación.

Investiga sobre la ciudad/país donde quieres desarrollar tu historia. La cultura que los envuelve. Si tu personaje ejerce alguna profesión, no lo dejes quedar como un ignorante. No hace falta aburrir con muchos detalles, pero sí que se maneje el lenguaje correcto.

4. No tengas miedo al fracaso.

No tengas miedo, al crear un personaje, de hacer que fracase. De hecho, ver a un personaje fracasar suele resultar más interesante para el lector que verlo triunfar.

Haz que sus propósitos naufraguen alguna vez.

5. Cuida las relaciones.

¿Cómo se relaciona tu personaje con su madre? ¿Y con su novio? ¿Y con sus compañeros de trabajo? ¿Quiénes son sus amigos?

El lector tendrá más información de cómo ver al personaje relacionándose con otros, que todo lo que puedas describir en uno o varios párrafos de monólogo interior. 

6. Elige bien los nombres y apellidos.

Elige el nombre de tus personajes con atención. Y ten cuidado de no ser demasiado original, a no ser que estés escribiendo ciencia ficción.

El personaje viene de una familia tradicionalista, quizás no sea propio un nombre rebuscado. Considera dónde y cuándo se desarrolla la historia. Si se desarrolla en Caracas – Venezuela, no será común un apellido Smith. O si es en  Alemania posguerra, quizás el nombre de María de los Ángeles, tampoco coincida.

7. Busca la empatía.

Tienes que buscar que el lector empatice con tus personajes. Incluso tus villanos deben tener cualidades redentoras que permitan que el lector pueda ponerse en su lugar. Busca esas cualidades y desarróllalas en tu personaje. La creación será más creíble. Nadie se podrá identificar con un personaje que todo le sale perfecto, que nada sufre, que nada lo altera.

¿Quieres aprender cómo escribir tu novela paso a paso?

Lee nuestro post anterior dónde te explicamos los primeros pasos. Hemos dividido este proceso en cuatro fases donde te iremos explicando cada una de ellas para que puedas conseguir escribir tu primera novela.

Te invitamos a leer la fase 1, Cómo escribir tu novela: Planificación, productividad y el proceso creativo.

¿Cuál es la parte más difícil en la construcción de tus personajes?
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