¿Cómo identificar
las Red flags
en la trama de tu novela?

Al momento de escribir, más allá del tipo de escrito que estemos haciendo o el género, debemos seguir siempre ciertas reglas y aunque la mayoría podemos doblarlas sin romperlas, algunas no podemos ni siquiera modificarlas un poco, porque nos estaríamos adentrando en terrenos bastantes difíciles que podrían acabar con nuestro escrito o incluso con nuestra carrera de escritores.


En la actualidad estamos viendo una tendencia en internet, en todas las redes sociales, sobre las llamadas “red flags” o “banderas rojas”. No hace falta ser aficionado a ningún juego deportivo en especial, para saber qué son las tarjetas rojas o banderas rojas que el árbitro saca al jugador cuando ha cometido una gran falta a las reglas del juego, una falta a una regla que no puede ser pasada por alto, ignorada o minimizada, que amerita las mayores sanciones, bien sea perder el punto que fue ganado o generar un beneficio a favor del otro equipo. Por ejemplo cuando se concede un penalti (en fútbol), la expulsión del jugador o ponerlo en banquillo o en castigo (Hockey).


Los jugadores deben conocer las reglas de sus juegos de principio a fin para saber muy bien cuáles son las que no pueden modificar y cuáles sí y hasta qué punto. Nosotros, como escritores, debemos también conocer las reglas del juego de la escritura y aprender a respetarlas y doblar las que podemos doblar, con toda la astucia e inteligencia que tenemos, para evitar que nuestros lectores nos den una “red flag”.

¿Qué es una Red Flag o Bandera roja?

Entonces, las RED FLAGS o BANDERA ROJA son las señales de alarma que saltarán a la vista del lector, que podemos haber colocado de forma consciente o inconsciente en nuestros escritos y que constituyen en sí acciones o circunstancias que alientan o incentivan condiciones negativas, actuaciones dañinas o incluso normalizar algunas acciones que no son correctas. 

¿Cómo sé si he escrito red flags en la trama de mi novela?

Para saber cuáles son las red flags en la trama de tu novela y cómo evitarlas, debemos entender primero lo que estamos escribiendo y realizar un trabajo investigativo previo. 

Si por ejemplo estamos escribiendo un romance y deseamos escribir una escena donde el protagonista hombre pierde los estribos y agrede física o emocionalmente a la protagonista o a cualquier otro de nuestros personajes, la obliga a algo a lo que evidentemente la protagonista no quiere hacer, la RED FLAG que debemos evitar es que la protagonista acepte ese comportamiento del protagonista, acepte una culpa por su comportamiento o lo justifique. 

Y sé que estarán pensando en una gran cantidad de libros para adultos y jóvenes que están llenos de red flags, pero que han resultado ser exitosos y se han reproducido en películas, series y de más, pero en la época en la que vivimos, y las nuevas tendencias no están permitiendo que libros plagados de incentivos a conductas inaceptables sean normalizadas o romantizadas, muchísimo menos si el público a las que está enfocada es un público joven o susceptible. 

After y el Juego del calamar: las red flags que fueron muy evidentes

Hablo por ejemplo de libros como la serie AFTER, donde el protagonista fue desarrollado como un hombre manipulador, violento, machista, y su comportamiento en el libro fue romantizado hasta tal punto que no solo la protagonista decide aceptar sus humillaciones, malos tratos e incluso abusos físicos, sino que las lectoras suspiran por un chico con ese perfil. El protagonista pasa todo el libro tratándola de forma grosera, humillándola e incluso agrediéndola hasta que al final se revela que todo fue producto de una apuesta para quitarle la virginidad, y ¿qué hace la protagonista? Decide perdonar todas sus faltas porque él la ama. 

Y es que ese comportamiento nocivo no para en el primer libro, vemos cómo el protagonista anula a la protagonista de forma sistemática, logrando que se aparte de sus amigos y familiares, controlando todas las partes de su vida (trabajo, estudio, etc), evitando que hable con otros chicos por sus inseguridades y celos y llegando a abusos físicos por cuanto en más de una ocasión la coge del brazo con fuerza a la protagonista, la arrincona generándole miedo, la empuja y obliga a cumplir su voluntad; y la protagonista lo acepta porque él la ama, y ella a él.

Estoy segura que tan solo en el ejemplo que acabamos de darle, ustedes internamente gritaron varias veces “¡no!”, y esas son las señales de advertencia que no quieren que sus lectores tengan de sus escritos. Y es que debemos escribir para nosotros, pero siempre pensando en el público lector, logrando un equilibrio entre lo que quieren escribir y lo que el público a quien va dirigido quiere leer. 

Hablemos ahora de ejemplos más recientes. El Juego de Calamar, por ejemplo, pone en evidencia el machismo y la violencia contra la mujer, cuando el antagonista da una paliza bastante fuerte a una de las mujeres, mientras el resto no hace nada, sino que observar. 

¿Cómo evitar las red flags en la trama de tu novela?

Tenemos poder con lo que escribimos, la capacidad de crear personajes que los lectores amen u odien, y con ese poder debemos ser cautelosos. Queremos como escritores tocar temas sensibles, delicados, tabú, diferenciarnos del resto y eso es completamente aceptable y entendible, pero debemos realizarlo con la prudencia del mensaje que queremos transmitir. 

Hace algún tiempo leí un manuscrito donde el protagonista era el violador de la protagonista, y donde ella termina enamorada de él. Ahora, el autor pudo haber tratado este tema como un síndrome de Estocolmo (como aparece en La Casa de Papel), sin embargo, escogió tocar el tema como una relación amorosa y pretendía con su redacción lograr que el lector también se enamorada del protagonista, creando un efecto contrario, aversión hacia todo lo escrito y pérdida irremediable del interés. 

 Y las “red flags” en la trama de tu novela no solo las tenemos en los romances, también en relaciones de amistad completamente tóxicas, o relaciones familiares tóxicas, que incentivan un comportamiento inadecuado del agresor, porque se siente validado y cree que su conducta es normal; y en esa misma medida se normaliza ser agredida/o por un amigo o familiar. 

Esto no quiere decir que los escritos deben ser únicamente desde el punto de vista del bueno, porque muchos libros han sido escritos desde el punto de vista del “malo de la historia”, pero sin que eso implique que hagamos creer al lector que el asesinato en serie es correcto, que tener poder o dinero justifica realmente todos los medios, y que en nuestro afán de ganar una gran cantidad de dinero la vida humana pierda cualquier valor o respeto. 

¿Cómo lograr un equilibrio escribiendo algo “políticamente incorrecto”?

Por algo existe el camino del héroe y aunque queramos que al lector le encante nuestro protagonista asesino en serie (como es el caso de la serie YOU) o el traficante de drogas (como la serie How to sell drugs online o Breaking Bad) también queremos que entienda que no es correcto su actuar y que, aunque el personaje quiera la redención, se arrepienta o sepa que incorrecto es lo que está haciendo, debe tener un castigo por su actuar. 

 

Así vemos la redención que tienen los protagonistas del Juego del Calamar, al final, al comprender su mal actuar, a no querer aceptar el dinero del premio porque el camino no es el correcto, o a querer usarlo para el bien. Tenemos a los ladrones que buscan quitarle a los ricos y poderosos (como es el caso de La Casa de Papel) en una versión actualizada de Peter Pan, pero incluso aunque amamos a sus protagonistas, han recibido las consecuencias de robar. Tenemos a Moritz (How to sell drugs online) yendo a prisión por sus delitos, o a Walter White (Breaking Bad) y Hannibal Lecter (El silencio de los inocentes) morir. 

 

Incluso, a la banda de ladrones de Rápidos y Furiosos, sufrieron una redención total, donde se dedican a ayudar a los “buenos”. Jaime Lannister (Juegos de Tronos) no es el mismo villano que inicia al que finaliza, e incluso cuando logramos entenderlo, vemos que tuvo un final trágico. Wanda Maximoff (Marvel) que comienza con una villana y luego termina como héroe, pero debe lidiar con sus fechorías, atormentada. Loki (Marvel) que nunca logra una redención total porque no termina de zafarse de su personalidad tramposa (es el Dios del engaño, después de todo), logra sortear en el límite entre ambos mundos, cambiando su inclinación definitivamente hacia el lado bueno; y Disney y Pixar son especialmente buenos en esta materia, sino mira a cualquiera de sus personajes (Megara en Hércules, Diego en La era de Hielo, Ken en Toy Story, Gru en Mi Villano favorito, por nombrar algunos).  

 

Y si queremos dominar las banderas rojas, debemos saber cuáles son las formas correctas de escribir sobre ellas y no ser anulados por nuestros lectores y por la comunidad en general, porque la verdadera clave reside en el mensaje que le quieras dejar al lector.

Un último consejo para aprender a para evitar las red flags en tu novela.

Crear la trama de una historia no es una ciencia exacta porque si lo fuera todas las historias seguirán el mismo patrón y la innovación siempre debe estar presente en la mente del escritor, eso es sin duda lo más importante sobre cómo escribir una novela. Así que no temas salir de la zona de confort, siempre y cuando cuides el mensaje que deseas transmitir a tus lectores.

¿Cuáles son las red flags más frecuentes que has encontrado en tus lecturas?
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